Trabajos verticales
por Nikto30 (nikto30 arroba gmail punto com)

Est siendo un da horroroso. El bochorno es insoportable y en el piso no corre
ni una brizna de aire. Por si fuera poco los paletas que estn reparando la
fachada llevan toda la maana picando y taladrando la pared para poner las
grapas que sujetarn las grietas que tena. Si no fuera por las ganas que
tenamos Jorge y yo de tener la fachada reparada me estara cagando en todo. Lo
que est claro es que no consigo concentrarme en el redactado final del
memorando. Es un problema. Debera tenerlo para maana y si no me pongo las
pilas me veo trabajando toda la noche.

Es imposible. Los paletas no paran de hacer ruido y comentarios entre ellos.
Comentarios tpicos de paleta. Esto de tenerlos colgados frente las ventanas de
la galera me distrae continuamente la atencin. En la reunin de vecinos
escogimos a esta empresa para los trabajos de reparacin de la fachada porque la
pareja de los bajos les haba contratado unos meses atrs y haban quedado
satisfechos con ellos, adems, al trabajar colgados de unas cuerdas se ahorraba
el coste del alquiler de los andamios. La pela es la pela. Pero tener cuatro
tos colgados ante tu ventada dando tumbos de aqu para all como si fueran
spiderman no es tranquilizador.

No dir ahora que todo sea negativo. El calor aprieta para todos y aparte de el
material de seguridad (cinturones y arneses donde van atadas las cuerdas) solo
llevan puestos unos pantalones cortos. Un par de ellos son chavales jvenes, de
veinte-i-pocos, y estn de buen ver: morenos y fibrados, con sendas tabletas de
chocolate y unos pectorales movindose al ritmo de las acometidas con el cincel
y la pica. Los otros dos parecen ms expertos, son los que dan las rdenes y
consejos. Un de ellos es grande, muy grande. Da la impresin que en su da deba
estar realmente cachas pero ahora est en baja forma. El cuarto debe ser el jefe
y es el nico que lleva una camiseta ajustada sin mangas. Los cuatro estn
sudando con ganas. Al sudor, que les cae por el torso, hay que aadir todo el
polvo que generan con su trabajo, que se les engancha en los brazos, el pecho y
los pantalones.

Pero lo cierto es que no me est ayudando nada distraerme contemplando como
trabajan los paletas. En la pantalla del ordenador el cursor no se ha movido
desde hace un cuarto de hora. Respiro hondo y noto la ropa enganchada a la piel.
Si estuviera sola me pondra ms cmoda pero las circunstancias no lo permiten.
El sujetador me est marcando la piel al rojo y noto los pantalones hmedos
contra el asiento. Quiz lo mejor sea dejarlo un rato y relajarme. Ahora no
conseguir nada.

Los golpes en la puerta abierta del estudio me hacen saltar por el susto. Uno de
los chavales jvenes se disculpa con la mirada y hace ademn de preguntarme
algo. Es el que lleva un tatuaje de un dragn en el hombro derecho. Dado que
tambin tienen que arreglar los bajantes entran y salen de casa por las ventanas
de la galera. Me levanto y me acerco a l preguntndole que quiere con un
S?. Me pregunta si puede lavarse las manos al tiempo que me las ensea,
sucias y sudadas. Le digo que por supuesto, y le indico que le ir mejor el
jabn de los platos y le hago acompaarme a la cocina.

Una vez en la cocina recuerdo que esta maana he lavado los platos de la cena y
el desayuno y he recogido la bayeta y el jabn. Abro la puerta del armario bajo
la pica y me inclino a coger el jabn. Es un movimiento instintivo, rutinario.
Al inclinarme hacia delante doy un paso atrs para poder abrir la puerta. Mi
culo entonces choca con el paleta, que me haba seguido hasta la cocina. Tardo
una dcima de segundo en reaccionar y cambiar de postura hacia un lado
arrastrando mi culo por su entrepierna. Es innegable lo que ha sucedido, pero ha
sido accidental. Intento controlar el rubor y la vergenza centrndome en la
botella de Fairy. Cuando me incorporo, dejo la botella sobre el mrmol de la
cocina y me vuelvo hacia l. El muy cabrn est sonriendo. Pues me alegro que te
haya gustado, hijo de puta! Le digo que ah tiene el jabn y salgo de la cocina
pasando a su lado sin rozarle lo ms mnimo. Ser cabrn! Solo me faltaba estar
cabreada por una tontera. Quiz no estuviera sonriendo por haberle plantado el
culo en la bragueta, pero vaya, solo le ha faltado tocarse el paquete. Mierda de
da!

Ya vuelvo a estar sentada ante la pantalla del ordenador y sin saber que
escribir. Me conecto al MSN para chatear un poco con Jorge. Me pregunta como va
el da y le explico que con tanto jaleo es imposible hacer nada. Me pregunta
como van los paletas y me dice que les recuerde que tienen que arreglar los
desperfectos que han provocado en la galera y el bao con las grapas. Le
respondo que no se preocupe. Pero ya le vale. Soy yo quien se ha pasado los tres
ltimos das encerrada en casa con el calor y el ruido mientras l est tan
tranquilo en la oficina, con aire acondicionado y mquina de caf. Me despido
con un beso y me desconecto.

Me vuelve a lamente el contacto con la entrepierna del capullo de la cocina y me
imagino su polla contra mi culo durante unas dcimas de segundo. Ser posible!?
Ahora adems me pongo a fantasear, a hacer llamadas a la funcin de tacto de mi
culo para ver si durante esa fraccin de segundo registr alguna forma ms
definida, algo ms duro. Noto como la cara se me calienta por momentos. Est
claro que hoy no saldr nada bien. Pellizco la tela de la camiseta y la muevo
para ver si hace algo de aire. Me llega el olor caliente a sudor de mi cuerpo.
Joder. Necesito una ducha. Una ducha fra. Dudo un momento si es buena idea,
pero solo faltara que no pudiera ducharme en mi propia casa.

Salgo a la galera y paso por delante de cuatro hombres semidesnudos intentando
no mirarles. Entro en el cuarto de bao y cierro la puerta con pestillo. Respiro
hondo y disfruto por un momento de algo parecido a la intimidad. Abro el agua de
la baera para poner en marcha el termo y me quito la camiseta y los sostenes.
Oohhh, por favor, que gusto! Me cojo los pechos pasando los dedos por las marcas
de los aros. Esto es una tortura. Al girarme hacia la ventana del bao me quedo
de piedra tapndome los pechos con las manos. A travs del vidrio traslcido se
dibuja borrosa la figura de uno de los paletas. Pienso si el to me est
espiando, pero evidentemente no puede ver nada. O s? No, no. Vaya, no creo.
Por si acaso me alejo de la ventana antes de quitarme el pantaln. Entonces
caigo en que no he cogido ropa limpia. Vaya rollo! Pero ahora no volver a
vestirme para ir a buscar la ropa. Decido meterme en la ducha y quedarme un buen
rato bajo el chorro de agua fresca.

Despus de secarme me ato bien el albornoz y compruebo en el espejo que no se me
ve nada. Cojo la ropa sucia, la envuelvo con la camiseta, me la pongo bajo el
brazo y salgo del bao igual que entr. Sin fijarme en los hombres semidesnudos
que cuelgan frente a la galera. Me dirijo a mi habitacin y cierro la puerta
tras de mi. Desplazo la puerta corredera del armario y abro el cajn de la ropa
interior. Decido ponerme un tanga, mucho ms fresco que las braguitas que
llevaba. Con el tanga puesto me desato el albornoz y lo dejo sobre la cama. Dudo
si ponerme sujetador. Pienso en qu camiseta me podra poner sin sujetador, no
quiero ir marcando pezones con los paletas delante. Decido evitarme vergenzas y
ponerme un sujetador sencillo, sin aros, y una camiseta de verano pero recatada.

Entonces alguien llama a la puerta de la habitacin. Seora? Sobresaltada
vuelvo a taparme los pechos, an desnudos, con las manos. Un segundo, por
favor. Ser posible! El to podra esperarse un poco, no? Busco el albornoz y
me lo pongo rpidamente antes de abrir la puerta. Me encuentro de cara con el
mismo chaval de antes en la cocina. Sigue sonriendo. Tiende la mano hacia mi me
muestra mis bragas. Se le ha cado esto en la galera. Joder. Se las cojo
rpidamente y noto como la cara me vuelve a hervir. Gracias y le miro. Su
mirada, en cambio, est clavada en mi pecho. Bajo la cabeza y veo que mi teta
izquierda asoma por la abertura del albornoz. Rpidamente corrijo el desliz
provocado por las prisas en ponerme el albornoz. Me obligo a mirarle a la cara y
veo que su sonrisa se ha ampliado. Tiene unos pechos muy bonitos, dice el
cabrn antes de volverse al trabajo.

Vuelvo a cerrar la puerta y me siento en el borde de la cama con la cara
escondida entre las manos. Dios mo. Me siento avergonzada como nunca lo haba
estado. Exhibindome ante un chaval. El incidente de la cocina, las bragas y
ahora esto. Qu debe estar pensando de m? No me extraara que pensara que le
estoy provocando, que me lo quiero tirar. Seguro que ahora lo est explicando a
sus compaeros. El to debe pensar que me tiene colada, que me abrir de piernas
ante l. Ahora que me ha visto un pecho me debe estar imaginando desnuda. Oh,
Dios mo! Despus de lo de la cocina seguro que se imagina enculndome a cuatro
patas, agarrndome con sus fuertes manos de las caderas y hacindome botar las
tetas con cada embestida. Joder, hace un calor de mil demonios en esta
habitacin. No puedo evitarlo. El to seguro que es un chulo de discoteca, con
esa sonrisa, el tatuaje y lo fibrado que est seguro que se tira a todas las
chavalitas que quiere. Mierda! Tengo que dejar de pensar en esto, me estoy
poniendo caliente. Pensar en los cuatro tos macizos que tengo hay fuera no
ayuda. Tengo que parar.

Me vuelvo a levantar y cojo un vestido de estar por casa del armario. Paso del
sujetador. Tengo mucho calor. Me pongo el vestido que es blanco, ligero y
holgado, perfecto para esta poca. Salgo de la habitacin directa a la cocina a
beber un poco de agua fra. Noto el agua bajar por mi garganta como un cubito de
hielo fundindose por el calor que irradio. Antes de cerrar la nevera veo unas
cervezas en el fondo del compartimento de bebidas y decido llevarlas por si
alguien quiere refrescarse. Me parece buena idea normalizar la situacin. Cojo
una bandeja y saco cuatro cervezas, cuatro vasos y la botella de agua.

Cuando entro en el comedor con la bandeja me fijo en que despus de devolverme
las bragas y verme el pecho el chaval se ha quedado en la galera, ayudando
desde dentro a sus compaeros. Dejo la bandeja sobre la mesa del comedor. Me
armo de valor y me acerco a ellos. Alguien quiere una cerveza o un poco de
agua? Nunca se le dice que no a una cerveza dice el chaval del tatuaje. Desde
fuera oigo como el jefe dice que ahora mismo ellos no pueden pero que la
aceptarn de buen grado un poco ms tarde. Cojo el abridor de un cajn del
mueble del comedor y hago palanca para quitarle la chapa a la botella. La chapa
sale volando y cae al suelo. Le paso la cerveza y me agacho a recoger la chapa.
Cuando me levanto l tiene la mirada clavada en mi escote. No hace falta que lo
compruebe. El vestido que llevo es holgado y ahora mismo debe tener una vista
excepcional de mi tetamen. Bajo la mirada y me encuentro con sus pectorales y
sus abdominales, morenos y brillantes de sudor. Noto como la entrepierna se me
hace agua.

De nuevo una ola de calor me invade el cuerpo. Necesito algo fresco y cojo otra
cerveza, la destapo y me la llevo a la boca con ansia. Con demasiada ansia. El
lquido amargo me llena la boca e incapaz de tragarlo se me escapa por entre los
labios y me resbala por la barbilla. Para no ahogarme separo la botella de mis
labios y un nuevo chorro de cerveza va a parar a mi pecho. Miro hacia abajo y
compruebo que la tela hmeda se ha arrapado a mi busto. Las aureolas y los
pezones son claramente visibles a travs del vestido. Rpidamente dejo la
cerveza y me tapo con las manos mientras  oleadas de calor, vergenza y
excitacin me golpean por igual.

Cuando vuelvo a alzar la vista hacia l lo tengo escasamente a un palmo y sus
manos se posan sobre mis antebrazos. Estoy paralizada. Nunca se le dice que no
a una cerveza. No necesita hacer mucha fuerza para separar mis manos de mis
tetas y dejarlas caer. Entonces se inclina hacia m y empieza a besarme el
cuello y la clavcula, lamiendo la cerveza en mi piel. Estoy temblando. Me
siento como si me fuera a incendiar por combustin espontnea. Estoy paralizada
ante un hombre que me tiene cogida de los brazos y me est besando el cuello. Un
hombre con un cuerpo escultural, por el que no puedo evitar sentir una atraccin
animal. Un hombre que huele a sudor y a sexo.

Tengo los ojos cerrados y recibo cada pequeo contacto de sus labios con una
explosin en mi vientre. Poco a poco su boca va bajando por mi pecho y dibuja
con sus besos el borde del vestido. Noto como sus manos suben por mis brazos
hasta los hombros. Sus dedos pellizcan los tirantes del vestido y tiran de
ellos. Deja de besarme. Abro los ojos y veo los suyos. Son negros y profundos.
Me resultan terriblemente atractivos. El muy cabrn sigue sonriendo. Una vez
liberado de los tirantes el vestido cae libre, despegndose de mi busto hmedo
de cerveza y cayendo al suelo a mis pies. Aqu estoy, desnuda excepto por el
pequeo tanga ante l, que me repasa desvergonzado con la mirada. Me dejo. Tengo
un nudo de sensaciones en el estmago y la entrepierna completamente mojada. Su
mano derecha se posa bajo mi pecho izquierdo, elevndolo y apretndolo
suavemente. Miro abajo y me sorprendo de mi misma por estar dejando que me haga
esto. Su mano es grande y mi pecho, ya de por s pequeo, an lo parece ms
entre sus dedos. Noto su pulgar jugando con mi pezn antes de hundirlo a apretar
toda la teta con su mano. Entonces vuelve a inclinarse y empieza a chuparme el
otro seno, al principio solo el pezn pero poco a poco introduce ms y ms teta
en su boca. Oigo el ruido de la succin y de su saliva lubricndola. Repasa
completamente mi pecho con la boca, desde el canalillo a la axila. No noto
pudor.

Vuelve a separarse y veo como pasa el otro brazo por detrs de m y me atrae
hacia l. Nuestros labios se encuentran y los mos no oponen resistencia a su
lengua, que penetra en mi boca y la explora con impertinencia. No s lo que
estoy haciendo. Noto su torso contra mi pecho y mi vientre. Su mano derecha ha
quedado atrapada entre nuestros cuerpos, contra mi pecho izquierdo. Su otra mano
resbala por mi espalda hasta la nalga derecha y la agarra con fuerza,
atrayndome y elevndome ms hacia l, separndola de su compaera. Su lengua
entra y sale de mi boca como si la estuviera follando. Notar sus dedos tan cerca
de mi coo hmedo casi me hace perder el sentido. Empieza a mover en crculos la
mano con la que me agarra del culo. Estoy a punto de correrme. Entonces libera
mi pecho y empieza a mover su mano por mi vientre abajo, pasando mi ombligo e
introducindola bajo de la tela del tanga. Noto las cosquillas sus dedos en mi
vello pbico. Entonces aumenta la presin contra mi carne en el momento en que
llega a mi cltoris, que queda atrapado entre dos de sus dedos. Me corro sin
remedio. Los escalofros recorren mi cuerpo y soy incapaz de mantenerme en pie.
Intento agarrarme a l, me cuelgo de su cuello. l me sujeta con fuerza para
evitar que caiga y sus dedos se introducen en mi vagina alargando el clmax.
Estoy corrindome durante lo que me parecen dos o tres minutos, abriendo las
piernas para notar su mano grande y fuerte contra mi cltoris. l no deja de
moverla arriba y abajo, masturbndome, introduciendo dos dedos en mi coo con
cada embestida.

Cuando el orgasmo remite me dejo caer contra l agotada. l saca la mano de mi
tanga y me agarra por detrs, apretndome con cario. Haca mucho tiempo que no
tena un orgasmo tan intenso y tan largo. Pero casi no tengo tregua. Vuelve a
separarse dando un paso atrs y coloca su mano derecha en mi nuca. No soy tonta,
se lo que quiere. Me atrae hacia l, hacia su pecho. Mi boca toma contacto con
sus pectorales y mi lengua empieza a jugar con su pezn. El msculo est terso y
duro, su piel est salada por el sudor. No me importa, beso y chupo su pecho
lamiendo el sudor de su piel. Su mano contina apoyada en mi nuca y hace ligera
presin hacia abajo. Mi mente vuela hacia la inminente mamada. Tengo un deseo
animal de introducirme su polla en la boca. Toda su polla. De chuprsela con
pasin.

Dejo de besarle el pecho y le miro a los ojos. Sin dejarle ir la mirada me pongo
de rodillas ante l. Me siento completamente sexual. Levanto el brazo y coloco
la mano sobre su paquete. Aprieto y noto la inconfundible presencia de su polla
dura. Tengo la urgencia de verle la polla, de tocrsela. Empiezo a desabotonar
el pantaln y bajo la cremallera de la bragueta. Mis labios y mi lengua recorren
sus abdominales mientras mis manos le bajan los pantalones. Cuando ya estn en
el suelo vuelvo a echar un vistazo, con la cabeza contra su vientre y mirando
hacia abajo. Ahora la forma de su paquete es evidente bajo la tela del slip. La
polla est dura y erecta, colocada de lado hacia el muslo. Antes de descubrir el
misterio la vuelvo a agarrar con fuerza a travs del calzoncillo. El chaval da
un respingo y noto su polla pulsar entre mis dedos.

Me coloco de frente a l y, con los dedos bajo el lateral del slip, tir de la
tela hacia abajo. Tengo que vencer la presin del elstico contra su pene antes
de que ste salga a la luz. Grande y hermoso. Me fijo en las proporciones de su
pene. Es un buen espcimen, ms largo y ancho que el de mi marido. Unos 18
centmetros quiz. El glande descapulla completamente y est violeta, henchido
de sangre. Una vena azul recorre la parte superior del tronco, sobresaliendo
bajo la piel. El olor a hombre es intenso. Tiene el vello corto. El cabrn se
arregla el instrumento para sus ligues. Un chulo de discoteca, ya lo haba
dicho. Levanto la mano y le cojo la polla por la base, atrapando sus pelotas en
mi palma. No las tiene especialmente grandes y quiz s un poco hacia atrs, lo
cual puede que haga que su pene parezca ms largo. Levanto la mirada y le veo la
sonrisa de vicio en la cara. La misma que en la cocina o en la habitacin unos
momentos antes.

Ahora vers, cabrn! Con la mano mantengo la polla recta, hacia m. An con la
mirada en sus ojos separo los labios, abro bien la boca y empiezo a introducir
poco a poco su polla. Tengo especial cuidado en no tocar su pene con los labios
o los dientes a medida que va desapareciendo en mi boca. Noto las venas en la
base de la polla bombear sangre. Aprieto con fuerza para evitar que se mueva.
Durante segundos ms y ms polla va desapareciendo dentro de mi boca sin que se
produzca contacto. Oigo como gime de placer. Est deseando notar la humedad de
mi boca. No sabe con quien est jugando. Ahora domino yo la situacin y la
sensacin es tremendamente ertica. Cuando por fin noto la punta de la polla
contra la pared del fondo de mi boca cierro los labios. S que tengo en mi boca
unos diez centmetros de polla. Intento contener las arcadas provocadas por su
glande contra la campanilla. Muevo la lengua ensalivando la piel de su
instrumento. En ese momento noto como l se convulsiona. Parece que va a
correrse. Tan pronto? Sonro para m. Por un momento la idea de que se corra en
mi boca me disgusta pero enseguida la lujuria retoma el control. Pero parece que
se ha controlado. Tan solo noto el sabor ligeramente salado de un poco de semen.
Ahora tiene la tubera desatascada.

Empiezo a trabajarme su polla con ganas. Lamiendo, chupando, follndomelo con la
boca. Me fijo que me mira con intensidad y eso hace crecer an ms mi deseo.
Muerdo suavemente su glande y juego con la lengua en el agujerito de la punta.
Mi mirada salta de su polla a sus ojos, pasando por sus pectorales, los msculos
de sus brazos. Dejo de cogerle la polla por la base y paso los dos brazos por
detrs cogindole los glteos con fuerza, igual que l haba hecho conmigo. De
esta manera su pelvis empuja ms hacia m y ms centmetros de polla entran en
mi boca. Veo el temblor en su vientre. En el ltimo momento tengo miedo de que
se corra tan pronto. Quiero que primero me folle. Quiero notar su musculatura
puesta al servicio de taladrarme.

Dejo de chuprsela y me levanto. En su cara reconozco un ligero desencanto. Le
beso con pasin, para que note el sabor y el olor de su polla en mi boca. Me
separo de l y me dirijo al sof retndole con la mirada. Me siento sobre el
borde del sof de tela italiana y me tiro ligeramente hacia atrs con las
piernas abiertas. l se mantiene inmvil, mirando mi entrepierna. En este
momento me gustara estar depilada. Entonces se acerca, se inclina sobre m y
pone las manos sobre las tiras laterales del tanga. Rpidamente levanto el culo
y l desliza la tela por mis piernas abajo. Ahora estoy realmente abierta de
piernas ante l. Veo que su pene apunta obscenamente hacia mi coo. Muevo la
mano a mi entrepierna y con dos dedos separo los labios para mostrarle que mi
coo est hmedo y sonrojado, esperndole. Vuelve a inclinarse sobre m,
gateando por el sof hasta llegar a mis labios y besarme, al principio
suavemente, despus con pasin. Su lengua pugna por entra en mi boca y al mismo
tiempo noto la punta de su pene en la puerta de mi coo. El to sincroniza sus
movimientos. Su lengua y su polla me penetran a la vez, profundamente. Noto como
su polla se abre camino y las paredes de mi vagina se dilatan a su paso. El roce
de su glande en mi interior se me hace dulce como el chocolate y me derrito. En
mi boca se mezcla la saliva de los dos y mi vagina se lubrica an ms. Cuando
empieza a embestir con la pelvis el chapoteo de su polla en mi interior es
escandaloso. Poco a poco va acelerando el ritmo. Noto como sus riones empujan
hacia mi interior. Los pectorales se tensan y me agarro a sus brazos, poderos
como columnas. Miro hacia abajo y la visin de sus abdominales y de los msculos
de su vientre sudando por el esfuerzo me vuelve loca. Veo su polla perforndome
y noto su glande golpeando contra la entrada de mi tero. Mi mundo se llena de
sensaciones, el olor a sexo y a sudor, el sonido del sof bajo sus empujes, la
humedad extrema de mi vagina, mis pechos botando y sus msculos tensos y
potentes.

Veo en su cara concentracin para mantener el ritmo. Le brillan los ojos y el
sudor resbala por su frente y sus mejillas y cae sobre mis pechos. Me magreo las
tetas y las ajunto formando un canal. Las muevo al unsono arriba y abajo al
ritmo de sus embestidas. Tiene los ojos fijos en mis pechos. Noto su excitacin
en aumento y sus embestidas cada vez son ms fuertes. Tengo que volver a
agarrarme a sus brazos para que no me vaya empujando fuera del sof. l deja uno
de los brazos y me agarra el pecho derecho con fuerza. Me lo magrea
desconsideradamente y me gusta. Me pellizca el pezn y la mezcla de dolor y
excitacin me recorre la columna. Noto que me acerco a otro orgasmo y hago
fuerza con los msculos del vientre para notar ms su polla.

Entonces l se levanta y me propone cambiar de postura. Se sienta en el sof y
me hace colocarme sobre l. Me siento en su falda y su pene me empala sin
dificultad hasta el fondo. Me inclino hacia atrs para notar su glande contra la
parte anterior de mi vagina, donde ms me gusta. l se incorpora un poco y
empieza a succionarme de nuevo las tetas, ajuntndolas con las manos y
apretndolas contra su cara. La postura no permite mucho movimiento. Noto su
instrumento contra mi tero. Me siento empalada e inmovilizada. Cuando l vuelve
a apoyar la espalda sobre el cojn del sof yo aprovecho para inclinarme hacia
delante y elevar un poco el trasero. Ahora puedo follarlo, poco a poco,
cabalgndolo a mi ritmo. Notando como su polla late en mi interior. Mientras le
monto, cada vez ms frenticamente l me coge del trasero. Sus brazos largos y
sus manos grandes y fuertes separan los cachetes de mi culo y noto un dedo
hurgando en la entra de mi culo. La sensacin me excita. El dedo empieza a
introducirse en mi ano, con cada movimiento mo lo noto ms adentro. Jorge sabe
que cuando estoy excitada un dedo en el culo provoca una reaccin inmediata.
Pero ahora no estoy solo excitada, sino caliente como una perra en celo. El dedo
del joven paleta (o son dos dedos?) me lleva a un orgasmo explosivo. Al
principio el orgasmo mi espalda se arquea hasta casi hacerme perder el
equilibrio. Despus muevo el culo en crculos refregando mi sexo contra su
vientre y sus pelotas a la vez que intento notar ms y ms de su polla y sus
dedos en mi interior. La explosin es atmica. Con los ojos cerrados me muerdo
los labios. Mis manos intentan coger, apretar, estrujar todo lo que encuentran:
mis pechos, sus pectorales, sus brazos,

Al final caigo rendida sobre l. Incapaz de moverme. Con su polla an en mi
interior. Ha sido el mejor orgasmo de mi vida. Caigo en que l an no se ha
corrido. Este chaval es un semental! Recupero un poco la cordura y pienso que
no lleva condn. Joder. Me enfro por momentos. Como he sido tan tonta de no
tomar precauciones? Suerte que an no se ha corrido. Y el SIDA? Intento
levantarme pero no me deja. Me tiene cogida del culo, manteniendo separadas las
nalgas. Lo intento de nuevo pero se resiste. Intento convencerle. Deja que te
la chupe. Pero nada. Busco su mirada y veo que est mirando a mi espalda. Noto
que hay alguien detrs y me entra miedo. Antes de que pueda reaccionar siento un
cuerpo a mi espalda y la presin de algo que intenta penetrarme por el culo.
Intento girar la cabeza y de reojo creo identificar al compaero joven del
tatuado. El hijo de puta est intentando darme por culo. Intento quejarme pero
mi semental me tapa la boca con un beso profundo. Nuestras respiraciones se
mezclan y la ma se acelera a medida que noto la polla del de atrs penetrar en
mi ano. Estoy tan lubricada que apenas encuentra dificultad para sodomizarme.
Ahora tengo dos pollas empalndome por delante y por detrs. Los dos empiezan a
moverse y la sensacin es indescriptible. Tengo la entrepierna terriblemente
sensible. Me siento agotada y a la vez cargada de electricidad. Las sensaciones
de una polla hundida en mi culo me recorren la columna. No tengo ni idea del
tamao del instrumento del nuevo invitado. No tengo nada con lo que comparar.
Jorge nunca me ha follado por detrs. Jams pens que pudiera entrar tan fcil.

Los dos paletas no se andan con chiquitas y aceleran el ritmo. Mientras los dos
me follan, el del tatuaje se centra en mis pechos y el de atrs me coge con
rabia el culo y me da sonoros cachetes. Tengo una sensacin de irrealidad que me
es difcil asociar a lo que estoy sintiendo. Pienso en que dos completos
desconocidos me estn follando a la vez por delante y por detrs en el comedor
de mi casa. Donde mi marido y yo nos sentamos a charlar y ver la tele. Es
bizarro, pero pensar en Jorge me pone caliente. Caigo por primera vez en que le
estoy siendo infiel. Y adems de una manera grotesca, a lo grande, en un tro.
El miedo inicial ha desaparecido y la excitacin de la idea del adulterio me
invade. Empiezo a participar de nuevo. Me estoy follando a dos bombones. Me
siento como una actriz porno. Y empiezo a comportarme como tal. Ahora soy yo
quien vuelve a cabalgar al tatuado mientras el otro me cabalga a m. Cuesta
mantener la sincronizacin entre los tres y sus pollas entran y salen
desacompasadas de mi cuerpo, removindome las entraas. Cuando los dos coinciden
hundidos dentro de m la sensacin es de plenitud total y no puedo evitar gemir
de placer. A veces sus movimientos son bruscos y la polla de alguno de los dos
sale del agujero, pero enseguida la vuelven a hundir en m.

Noto que mi primer semental cada vez respira ms entrecortado. Noto como me
agarra con fuerza de la cintura. Le miro y veo en sus ojos que est punto de
correrse. Entre los cortes de mi propia respiracin intento decirle que no se
corra dentro pero apenas soy capaz de or mi propia voz. Sus embestidas se hacen
ms largas y fuertes y de pronto noto un calor abrasante en mi interior. La
sensacin de su esperma en mi interior choca con la idea de quedarme embarazada
y me bloquea. La cara del que est debajo de mi est marcada por esa mezcla de
dolor y xtasis de los hombres cuando se corren. El to mantiene su polla
hundida en lo ms profundo de mi vagina mientras an le quede semen. Al final,
despus de un minuto inmovilizada por la fuerza de sus brazos comienza de nuevo
a mover la pelvis y noto como reguerones de semen caen por su polla hasta sus
huevos empapando nuestros sexos ya de por s lubricados.

Los gemidos de placer post corrida se mezclan entonces con los de su compaero.
Supongo que tambin est a punto de correrse. Sorprendida noto como saca la
polla de mi ano y empieza a follarme las nalgas colocando la polla entre ellas.
Enseguida empiezo a notar los azotes calientes de su semen en mi espalda. No
puedo mirar hacia atrs pero veo como una de las primeras salvas aterriza en el
cojn del sof, a escasos centmetros de la cara del tatuado, y comienza a
resbalar por la tela abajo, blanca y espesa. Otras descargas me golpean en el
cuello y en la espalda. Poco a poco va perdiendo potencia y, sin parar de
follarme las nalgas, el semen empieza a resbalar entre ellas y sobre el pene de
su compaero, mezclndose con su propio esperma, mientras contina introduciendo
suavemente su polla en mi vagina.

Sin poder creer lo que haba pasado, el paleta de mi espalda se pone en pie poco
a poco liberndome de mi carga a la vez que el otro me libera de su presa.
Cuando por fin puedo moverme empiezo a incorporarme. El semen resbalando por mi
espalda me incomoda bastante. Tengo que ir a la ducha. Me giro para ver donde
poner los pies y descubro a los otros dos paletas junto a nosotros. Estn
desnudos y tienen las pollas en las manos. Deben haber estado mirando toda la
escena. La sensacin de pelcula porno se acenta. Incrdula, me quedo
mirndolos fijamente. Son enormes, morenos y musculados. Compruebo que la
camiseta del jefe esconda unos pectorales de gimnasio y un vientre rgido. En
la mano sostiene una polla dura y que no descapulla del todo. El hombre est
bien dotado pero me quedo sin respiracin cuando veo el instrumento que sostiene
su compaero. Es oscuro y peludo y, a pesar de las manazas que gasta, es el ms
grande que he visto. Quiz veinte centmetros de largo y grueso como una lata de
coca cola. No solo su polla sino tambin todo su cuerpo es enorme. Parece que
le gustas Fran dice el jefe y el resto sonre. Tengo la boca abierta de par en
par. Vamos cario, solo un momento ms, que ya estamos casi a punto continua
mientras se acerca con su polla balancendose obscenamente. Mi primer semental
me aparta con el brazo y se levanta del sof para dejar sitio. Yo me quedo
sentada. Ya no me importa que el semen de mi espalda est manchando la tela del
sof.

El jefe llega a mi lado y, cogindose la polla, me la acerca a la boca. Vamos,
un besito. Soy incapaz de reaccionar y cuando siento la piel de su pene contra
mis labios me limito a dejarlo entrar. Su polla tiene un sabor amargo y
desagradable. Con la mano en mi nuca me obliga a mover la cara hacia l. El
tacto de su polla en mi boca es diferente, ms spera. Caigo en que no est
circuncidado y que lo que noto es la piel alrededor del glande tersa por la
tensin. Intento concentrarme incapaz de pensar en otra posibilidad que no sea
dejarme follar. Aprieto los labios alrededor del permetro de su polla y muevo
la lengua a lo largo del tronco. As, muy bien. Me coge la cabeza con ambas
manos y empieza a follarme la boca con fuerza, moviendo las caderas adelante y
atrs. Abro la boca todo lo que puedo y oigo el chapoteo de su polla con mi
saliva. Ya no noto la textura o el sabor de su miembro, solo los golpes en el
fondo de mi garganta. Intento controlar las arcadas y mantener el equilibrio. Me
agarro a sus muslos con fuerza, pero no me aparto. Le permito que me folle la
boca, que me utilice. Oigo sus palabras de placer, sus sigue as, mueca.
Cierro los ojos.

Sus embestidas crecen en intensidad, en brutalidad. Ya no tiene suficiente con
mi boca y su polla intenta abrirse camino en mi garganta. Entonces noto como
alguien me abre de piernas y un objeto descomunal penetra en mi coo. A mi mente
viene la imagen de Fran y su enorme polla. No abro los ojos. Fran empieza a
embestirme con ms bien poca gracia. Le cuesta introducir su descomunal pene en
mi vagina pero poco a poco sta va cediendo, an hmeda por mis humores y el
semen del tatuado. Abro las piernas lo mximo que puedo para acoger su polla.
Noto como est tensa las paredes de mi vagina ms all del placer y aprieto los
prpados con fuerza. Tengo que concentrarme para no apretar tambin los dientes
y permitir que el jefe de la cuadrilla siga utilizando mi boca como si fuera la
vagina. Pero Fran me levanta por las piernas y caigo de espaldas en el sof.
Oigo como el jefe reniega, pero enseguida noto como se sube de rodillas al sof
y poniendo una pierna a cada lado de mi pecho me introduce de nuevo su polla en
la boca. Ahora los dos empiezan a embestir, cada uno en su agujero. El jefe
arremete sin miramientos, su polla se hunde en mi garganta a cada envite. Yo tan
solo me preocupo de tener la boca ensalivada. Siento como si la gigantesca polla
de Fran me estuviera destrozando por dentro. Pero no tengo miedo. Soy
simplemente un sexo y una boca, unos agujeros.

En pocos segundos las embestidas de Fran se hacen ms rpidas y brutales. Casi
noto su semen subiendo por su polla antes de inundar mi vientre como hace unos
momentos hizo su compaero. Sus gritos guturales de placer resuenan en el
comedor. El esperma de Fran no es tan caliente y su orgasmo no dura tanto, pero
al contrario que el primero ste no deja de penetrarme con su polla mientras se
corre dentro de m, dejando en cada embestida un poco de su semilla a la entrada
de mi tero. Incluso cuando parece que su orgasmo se ha acabado no deja de
embestir. Concentrada en Fran me sorprende un gusto agrio en la boca. La primera
descarga del jefe de la cuadrilla es sin avisar. Creo que ni l mismo ha podido
aguantar. Despus hunde su polla en mi garganta tapndome la nariz con su vello
pbico. Cuento las descargas sin poder respirar. Dos, tres, cuatro. Noto el
semen en mi garganta, bajando en borbotones hacia mi estmago. A la quinta
descarga se separa de m y saca su polla de mi boca. Aprovecho el momento para
hacer una bocanada de aire y abrir los ojos. Tengo un primersimo plano de su
polla justo en el momento en el que se abre el agujero de su glande y una nueva
descarga aterriza en mi mejilla. Instintivamente mis prpados se cierran pero
enseguida los vuelvo a abrir. Veo como se masturba con la mano a escasos
centmetros de mi cara antes de que una nueva salva de semen salga escupida de
su polla inundando esta vez mi ojo derecho. Intento mantener los ojos abiertos
pero el derecho esta cubierto por una pelcula blanquecina y molesta que me hace
parpadear. An as consigo continuar observando como se masturba y nuevas tiras
de semen aterrizan en mi barbilla, en mis labios y en mi frente. Al final las
ltimas gotas las deja caer en mis labios y yo me relamo. Le miro a la cara y
sonre. Ha sido genial, cario. Sigue tocndose la polla pero sta empieza a
ponerse flcida. Perdona por lo del ojo dice y con la piel del prepucio me
limpia el ojo de su esperma.

Ahora que se han vuelto al trabajo empiezo a recobrar el sentido y la
orientacin. Estoy tumbada en el sof, abierta de piernas, con el brazo izquirdo
colgando. El fro contacto del suelo en mi mano me ayuda a recuperarme. Noto el
sudor en mi cuerpo y el semen reseco en toda la cara y en las orejas. Mantengo
el ojo derecho semicerrado y me pica. Tengo la sensacin que mi entrepierna es
zona de guerra. Muevo el brazo derecho hacia mi sexo y me toco con la mano. Un
escalofro me recorre el espinazo. La carne me quema los dedos. Los labios estn
separados y la vagina an est abierta y hmeda de distintos fludos que
resbalan por mi sexo y se acumulan bajo mi culo. El sof debe estar hecho un
desastre.

Intento levantarme y noto todas las articulaciones cargadas por la tensin. Me
cuesta horrores ponerme en pie y cuando lo consigo me siento mareada y tengo que
buscar rpidamente una superficie en la que apoyarme. Dejo pasar unos instantes
respirando profundamente para oxigenarme. Noto el esperma resbalando por mis
piernas abajo. Necesito una ducha con urgencia. Cuando por fin me noto con ms
fuerza empiezo a caminar hacia el bao, desnuda, sin fijarme en los hombres
semidesnudos que cuelgan frente a la galera.

FIN

1 de Septiembre de 2007

